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5 de febrero de 2013

Por qué y cómo luchar contra las patentes de software malas

La semana pasada, mi colega Marcos y yo tuvimos la oportunidad de participar en un taller sobre las patentes de software malas organizado por id law partners y Open Invention Network (OIN) en el que pudimos entender el efecto destructivo sobre la innovación que tienen estas patentes y también pudimos poner en práctica algunas de las estrategias para combatirlas.

Pero antes de hablar de las estrategias, conviene empezar por unas definiciones:

¿Qué es una patente?

Una patente es un conjunto de derechos exclusivos concedidos por un Estado y durante un periodo limitado de tiempo al inventor de un nuevo producto susceptible de ser explotado industrialmente (o su cesionario), a cambio de la divulgación de la invención.

¿Qué es una patente de software?

Una patente de software es un monopolio que conceden algunas oficinas de patentes en el mundo sobre funcionalidades, algoritmos, representaciones y otras acciones que se pueden llevar a cabo con una computadora.

Es decir, no se trata de una protección sobre un programa informático o su código. Para eso ya existe el copyright. Se trata de obtener derecho de exclusividad sobre lo que hace ese programa.

Un ejemplo que suele utilizarse para ilustrar lo absurdas que pueden ser algunas patentes de software es el del One-Click de Amazon. En 1999, la oficina de patentes americana concedió a Amazon la patente sobre las compras con un click en una tienda online. Al año siguiente, Apple quiso poner en iTunes esa funcionalidad de compra rápida con un solo click sin tener que pasar por un carrito de la compra. Al fin y al cabo, si ya tienes los datos de compra y envío guardados en el sistema, no parece práctico tener que pedírselos al usuario todas las veces. ¿Y qué tuvo que hacer Apple? Pues pagar a Amazon una licencia de uso de esa "invención" que había patentado el año anterior.

¿Qué son las patentes de software malas?

Son aquellas que no deberían haberse concedido por no tener inventividad o novedad o por ser únicamente de software. Hay que tener en cuenta que la legislación europea, a diferencia de la americana, impide específicamente patentar "programas de ordenador, como tales". Lamentablemente, ese "como tales" deja la puerta abierta a demasiadas interpretaciones...

¿Y quién se aprovecha de estas patentes de software malas? Los Patent Trolls.

¿Qué son los Patent Trolls?

Un Patent Troll es una persona o empresa que impone sus patentes contra uno o más supuestos infractores de forma agresiva u oportunista, a menudo sin la intención de fabricar o comercializar el producto objeto de la patente.

En definitiva, aprovechan las grietas del sistema para obtener el máximo beneficio económico penalizando seriamente la capacidad de innovación de las empresas atacadas. Mala gente...

¿Cómo se pueden combatir estas patentes de software malas?

La solución más simple sería cambiar las leyes erradicando definitivamente y sin ambigüedades las patentes de software. Mientras eso no suceda, se pueden aplicar algunas de las técnicas que pudimos compartir con los expertos que participaron en el taller de la semana pasada:

  • Elaborar publicaciones defensivas. Una invención debe ser nueva para poder ser patentada y cualquier documento que la explique publicado antes de la solicitud de una patente, invalida esa novedad. Por lo tanto, cualquier persona o empresa puede proteger sus invenciones publicando un documento descriptivo en un repositorio abierto como, por ejemplo, www.defensivepublications.org. De esta manera, sin tener que asumir los costes de solicitar una patente, puede impedir que otro la patente en el futuro.
  • Unirse a una comunidad de no agresión como la que promueve OIN, en la que 500 empresas se comprometen a compartir sus patentes y utilizarlas colectivamente para defenderse a sí mismos y a la comunidad del software libre en general.
  • Invalidar las patentes malas mediante la búsqueda de prior art (estado del arte o estado de la técnica). Los examinadores de las oficinas de patentes tienen un tiempo muy limitado para determinar si una invención es nueva o no. Por ello, hacerles llegar documentación de calidad que demuestre que lo que se intenta patentar no era nuevo cuando se solicitó la patente es clave para invalidarla.

Respecto a esta última vía, la semana pasada nos propusimos buscar prior art que invalidara una patente concedida en el año 1999 sobre un sistema de backup local a través de Internet. Esta patente, que sigue en vigor, está siendo utilizada por el abogado que la adquirió (alias "el Patent Troll") para denunciar a diversos fabricantes de software cuyos productos realizan esta función (como Google, Microsoft, IBM y otros menos conocidos).

La verdad es que lo primero que pensamos es que es muy lamentable que alguien pretenda imponer un peaje a cualquier servicio en Internet que realice una copia local de datos. Al fin y al cabo, ese es un concepto trivial que no tiene sentido que pertenezca a nadie... Como el doble click de ratón (patentado por Microsoft)... Como las tabletas con bordes redondeados (patentado por Apple)...

En fin, esperemos que la documentación que enviamos a la OIN contribuya a la desaparición de otra patente mala.

14 de enero de 2013

¿Cuántas veces debes doblar un papel para llegar a la Luna?

Imagina que tienes un papel muy fino —por ejemplo, el de un periódico— que puedes doblar por la mitad cuantas veces quieras. ¿Cuantas veces crees que deberías doblarlo para obtener un taco de papel de la altura de una persona? ¿Y de la altura del Empire State Building? ¿Y para salir de la Tierra y tocar la superficie de la Luna?

Doblar un papel para llegar a la Luna

Probablemente, estás pensando en números bastante grandes... pero la realidad es que con unos cuantos pliegues ya es suficiente. Concretamente:

  • con 17 pliegues llegaremos a la altura de un niño (o un hobbit)
  • con 25 pliegues llegaremos a la altura del Empire State Building
  • con 45 pliegues llegaremos (casi) a la altura de la Luna

El siguiente vídeo del siempre instructivo portal TED-Ed lo explica de una manera sencilla y visual con el fin de mostrar cómo funciona el crecimiento exponencial.

Nota totalmente innecesaria: Aunque sea irrelevante para la explicación, he hecho el cálculo y creo conveniente una precisión. Con 45 pliegues realmente no llegaríamos a tocar la Luna. Llegaríamos a unos 352.000 kilómetros de altura y la Luna está de media a unos 389.000. Además, cada año la Luna se aleja unos 3,8 cm. de la Tierra, por lo que esta imprecisión será cada vez mayor y bla, bla, bla...

22 de diciembre de 2012

Como el mundo no se acabó ayer...

...creo que ya podemos hacerlo.

Os deseamos:

Víctor y Leia os desean Feliz

Y si estáis un poco decepcionados porque lo del fin del mundo no salió bien, no perdáis la esperanza. En este Calendario de fines del mundo podréis comprobar que todavía hay muchas oportunidades por delante.

26 de noviembre de 2012

¿Por qué lleva Superman los calzoncillos por fuera?

Es una pregunta que he oído muchas veces y esta semana, por fin, encontré la respuesta... De todas maneras, antes de desvelarla y para evitar malentendidos, te informo de que si esperas leer aquí una explicación tonta o un chiste fácil, este artículo no es para ti. Lo que intentaré explicar a continuación son los motivos reales por los que un tipo supuestamente tan listo y superdotado como Superman se pone de forma habitual los calzoncillos por encima del traje.

Superman

La impresión de cómics en los años 30

El primer cómic de Superman se publicó en 1938. En aquella época, la tecnología que utilizaban las imprentas permitía imprimir básicamente de dos maneras: en blanco y negro o en 4 colores. Como EE.UU. estaba todavía recuperándose de la crisis económica del 29, si las editoriales querían vender muchos cómics era fundamental imprimir rápido y barato y, por este motivo, la impresión en 4 colores se solía usar únicamente en la portada.

Además, como la maquinaria era imperfecta y la hacían funcionar a mucha velocidad, era frecuente que las 4 impresiones de color que se realizaban para crear la portada no quedaran perfectamente alineadas y algunos colores se salían por fuera de las líneas. La siguiente imagen, por ejemplo, es una muestra en la que casi todos los colores de los trajes se han impreso parcialmente por fuera de los bordes.

Impresión a color imperfecta en los cómics clásicos

Con la intención de mitigar este defecto, los dibujantes de la época decidieron utilizar líneas negras más gruesas que delimitaran lo mejor posible las formas. Además, para dar volumen a esas formas utilizaron sombras claramente perfiladas con colores sólidos, ya que los degradados de color habrían requerido una precisión que, como ya he comentado, en aquella época no era rentable.

Sombras con colores sólidos en los cómics clásicos

Los atributos de un superhéroe

Y así, bajo estas premisas y limitaciones artísticas, los dibujantes de superhéroes y superheroínas se enfrentaron al reto de ensalzar los atributos masculinos y femeninos de sus personajes para que parecieran más... super.

Uno de los métodos que idearon fue añadir a sus supertrajes accesorios, marcas o cambios de color en las zonas que convenía destacar: cintura, muñecas, pies, pecho... Veamos un ejemplo con el superdotado de Supermán. ¿Cuál de estos tres parece más dotado?

¿Qué Superman parece más dotado?

Analicemos las tres opciones:

  • El Superman del centro se ve un poco infradotado. Yo lo descartaba.
  • El de la derecha, aunque pueda ser aceptable en esa pose, al cruzar las piernas o en tamaños más pequeños se parecerá bastante al del centro. Siempre se podría intentar hacer un trazo menos sutil, pero entonces es probable que la sociedad americana de hace 70 años lo hubiera encontrado inapropiado.
  • El de la izquierda —la opción que todos conocemos— parece el más adecuado. Un cambio de color, una oportuna sombra negra y unas líneas que delimitan la prenda ensalzan adecuadamente la zona sin escandalizar a nadie.

Los forzudos del circo

Hasta ahora hemos visto los motivos técnicos, pero... ¿no hacía Superman un poco el ridículo con ese aspecto?

Pues la verdad es que no. En los años 30, los hombres más fuertes del mundo actuaban en los circos ambulantes y eso de hacer bien visibles los calzones era bastante habitual.

Hombre forzudo del circo

En fin, después de toda la explicación anterior, sólo me queda acabar con el cartel de la próxima película de Superman que se estrenará el año que viene. Conviene fijarse bien. Se acerca el fin de una era...

Man of Steel