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28 de febrero de 2010

Algunos árboles con estrella (1/2)

Tal como le explicaba a Víctor en la última entrada, algunos árboles son especiales por lo que son o por el significado que algunas personas les han otorgado. En la entrada de hoy hablaré de cuatro de ellos:

1. El Árbol de la Vida

En el Reino de Bahréin, el país más pequeño del Golfo Pérsico, habita desde hace más de 400 años una misteriosa acacia conocida como el Árbol de la Vida. Este solitario árbol se ha convertido por méritos propios en una de las principales atracciones turísticas de la isla, ya que se encuentra completamente rodeado por varios kilómetros de desierto y, aparentemente, no tiene posibilidad de recibir agua.

El Árbol de la Vida

Debido al misterio que lo envuelve, en la actualidad se utiliza como mezquita y algunos afirman que desciende de los árboles del Jardín del Edén.

Para los que no tengan posibilidad de ir a visitarlo próximamente, Google Maps nos ofrece una interesante vista cenital. ¿Quieres verla?

2. El General Sherman

General ShermanEl General Sherman es el ser vivo más grande de nuestro planeta y habita en el Sequoia National Park de California. Es un magnífico ejemplar de Secuoya Gigante de 83,8 m de altura y cuenta con un diámetro en su base de 11,1 m. En total, se calcula que su tronco tiene un volumen de 1.487 metros cúbicos, lo que representa la mayor cantidad de biomasa en un ser vivo.

Le debe su nombre al naturalista James Wolverton, que sirvió como teniente a las órdenes del General William T. Sherman a mediados del siglo XIX.

3. El Árbol del Tule

A unos 13 Km de la ciudad mexicana de Oaxaca y en el atrio de la iglesia de Santa Maria del Tule se encuentra el árbol con el diámetro más grande del mundo. Se le conoce como el Árbol del Tule y se calcula que son necesarias al menos 30 personas cogidas de las manos para rodear los 54 metros de circunferencia que tiene en la base del tronco.

Árbol del Tule

Se trata de un ahuehuete de 2.000 años de antigüedad y, como es lógico, se ha convertido en el monumento más importante de la zona. Por suerte y gracias a su gigantesta copa, en verano es capaz de mantener a la sombra a más de 500 de sus visitantes. Esto es lo que hoy en día se conoce como orientación al cliente...

4. El Árbol de María

El Árbol de María es un roble americano de unos 6 años de edad que habita en la ciudad gallega de Ourense. Su existencia se atribuye a Gabino González y se dice que lo plantó para obligar a su familia a hacerse una foto junto a él todos los años... :-)

El Árbol de María

Para obtener más información y ver su evolución, cada mes de noviembre conviene visitar el blog de María González Ramos.

Y en la próxima entrada...

5. Hyperion

6. El Árbol de Hipócrates

7. El Árbol de Víctor y Leia

6 de enero de 2010

Los árboles con estrella

La siguiente historia está basada en hechos reales.

***

Quedaban pocos días para la Navidad y eso quería decir que también quedaban pocos días para que Víctor celebrara su cumpleaños por segunda vez. Esa tarde, tras salir de la oficina con el uniforme de mi otro trabajo, el de padre, había recogido a los pequeños Víctor y Leia en casa de sus abuelos y me encontraba en uno de esos tradicionales atascos navideños que te permiten disfrutar de la iluminación de las calles de Barcelona con detenimiento.

El semáforo que tenía delante llevaba en rojo un buen rato y Víctor, desde el asiento trasero, lo miraba fijamente.

—Cuando cambie de color, me avisas, ¿vale? —le dije.

Pero resulta que él estaba mirando otra cosa...

—¡Un árbol de Navidad! —gritó entusiasmado mientras señalaba a un pequeño abeto que había junto al semáforo.

—Pues sí, es verdad. Es un árbol muy bonito, Víctor. ¿Te gusta?

—Sí, es bonito... —respondió con voz triste—. Pero está roto.

—¿Pero por qué dices eso, Víctor? No tienes que estar triste. Yo creo que no está roto —le aseguré absolutamente convencido.

Aunque su respuesta, que sonó casi como un susurro, me dejó sin palabras.

—No tiene estrella...

Víctor estaba señalando la parte superior del árbol y yo acababa de entender por qué estaba triste. Probablemente los únicos abetos que él había visto eran árboles de Navidad. El que hay en nuestra casa, los de las casas de sus abuelos y tíos, los que había visto adornados en la calle... Todos tenían estrella... Todos, menos aquel pequeño abeto.

En aquel momento, no pude evitar pensar en lo habría ocurrido si viviéramos en un mundo gobernado por Charles Dickens y Frank Capra. Mi misión aquella noche habría sido fabricar una pequeña estrella dorada para coronar en secreto el pequeño abeto en mitad de la noche. Víctor la habría descubierto al día siguiente y sólo con su sonrisa el abeto habría crecido tres metros... Por otro lado, si Walt Disney hubiera tomado el poder, yo habría tenido mucho menos trabajo, ya que la estrella la habrían colocado unas ardillas con chaleco.

En todo caso, como todo eso me pareció muy poco práctico, en el siguiente semáforo le ofrecí una explicación de otro tipo.

—Mira, Víctor, ese árbol no estaba roto. Algunos árboles tienen estrella y otros no. Por ejemplo, los árboles que se ven desde nuestro balcón y que te gustan mucho, no tienen estrella.

—No tienen estrella... —repitió en un tono más alegre.

—No, no tienen, pero para ti son especiales porque los ves todos los días. ¿Quieres que te explique algo sobre árboles especiales?

—Sí...

Todavía quedaba bastante para llegar a casa y su hermana pequeña seguía durmiendo, así que me pasé la siguiente media hora hablándole de árboles muy especiales. Le hablé del Árbol de la Vida de Bahrein, del General Sherman, del Árbol del Tule de Oaxaca, de Hyperion, del Árbol de Hipócrates, del Árbol de María y, por supuesto, del Árbol de Víctor y Leia.

—¿Entiendes, Víctor? —le pregunté mientras entraba en el aparcamiento de casa—. Todos esos árboles tienen una estrella, aunque no la puedas ver a simple vista. De hecho, seguro que el abeto que hemos visto antes ha sido especial para alguien y esa persona es capaz de ver su estrella...

Víctor no respondió.

Cuando terminé de aparcar el coche, me giré para mirarlo y comprobé que estaba profundamente dormido. Supongo que no había escuchado prácticamente nada de lo que le había explicado. A su lado, Leia me observaba con sus enormes ojos mientras intentaba comerse la cadena del chupete.

Apagué el motor del coche y decidí esperar a que Víctor se despertara.

—No os preocupéis, hijos —les dije suavemente—. Os escribiré todo esto y otro día os lo vuelvo a explicar. Además, los árboles viven muchos años y seguro que cuando seáis un poco mayores podremos visitarlos... y entonces igual sois vosotros los que me explicáis su historia.

Fin

Nota del traductor: Las frases de Víctor están adaptadas al español desde su dialecto híbrido español-japonés original.

Nota del autor: En el próximo artículo y después de documentarme un poco, hablaré de todos los árboles que salen en esta historia, ya que es muy probable que me inventara una buena parte de lo que les expliqué... :-)

7 de diciembre de 2009

La verdad, la mentira y lo del medio

Bernard Madoff, Fèlix Millet, la operación Pretoria, el caso Gürtel, el niño que estuvo volando durante horas en un globo casero y luego era todo una trola... Está claro que llevamos una buena temporada en la que decir la verdad no ha estado muy de moda.

Pues bien, aunque no tenga nada que ver con lo anterior, últimamente he encontrado algunos ejemplos que ilustran el hecho de que no todo es blanco o negro. Y es que, con frecuencia, la verdad absoluta no existe... o no es conveniente.

Ejemplo 1: Mentira + Mentira = Verdad

This Is It.

Este era el título del espectáculo que Michael Jackson tendría que estar haciendo en estos momentos en Londres y que, como todos sabemos, se ha reconvertido en una película y un disco póstumo.

Cuando se lanzó el sencillo el mes pasado, los titulares de prensa hablaron de This Is It como "el último gran éxito de Michael Jackson" y lo cierto es que esta frase se fundamenta en dos pequeñas falsedades:

  1. Este tema se compuso en 1983 y la cantante Sa-Fire grabó una versión en 1991, por lo que la calificación de "último éxito" no es muy acertada.
  2. No se puede afirmar que el autor sea Michael Jackson. Paul Anka y el propio Michael la escribieron conjuntamente, pero no está claro qué porcentaje del mérito corresponde a cada uno, ya que acabaron un poco peleados. Creo que finalmente Paul Anka ha llegado a un acuerdo que le garantiza el 50% de los ingresos.

Aun así, después de unas cuantas semanas, las ventas del disco y la película han dado la razón al titular y ya no tiene sentido negar que This Is It sea, de momento, el último gran éxito de Michael.

Ejemplo 2: Quedarse con lo esencial

Este verano, uno de mis amigos del Facebook publicó en uno de sus álbumes web esta foto:

Víctor en la playa

Está claro que esta imagen habla de vacaciones estivales y sobre todo de esos estrechos lazos que hacen inseparables a dos de mis amigos del Facebook. Creo que es de agradecer que el señor Photoshop decidiera utilizar su herramienta Parche para prescindir de todo aquello que perturba la esencia de la imagen.

La imagen original es esta...

Víctor en la playa (original)

...y esa gente del fondo molesta. A veces, modificar un poco la realidad ayuda a transmitir mejor el mensaje.

Ejemplo 3: Si los niños no mienten...

Cuando tienes niños pequeños, una de las cosas que aprendes es que los protagonistas de los cuentos infantiles suelen ser animales fuertemente estereotipados que ilustran diversas situaciones o actitudes, tanto positivas como negativas.

Haciendo un pequeño muestreo (ya que no he encontrado estadísticas confiables) he llegado a la conclusión de que en el mundo animal lo peor que te puede pasar es ser un lobo, un tiburón o una liebre. Por otra parte, en el lado positivo, lo que más triunfa es ser un pingüino, una jirafa, un elefante, un caracol, un pulpo o una tortuga.

Hablando de estas últimas, me he pasado los dos últimos años explicando que las tortugas son unos bichos que andan muy, muy despacio... y el otro día encontré este vídeo:

Si ellos no nos mienten, ¿por qué les mentimos nosotros?

Ejemplo 4: A veces, es mejor mentir

No hace falta explicar nada más. Sólo hay que ver el vídeo y la risita tonta que se le queda a McGrady.

Podría haber disimulado un poco...